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Corrientes
20 octubre 2021

Lo condenaron por un crimen cometido por un policía: La Justicia reconoció el error, pero le negaron la libertad

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Claudio Finamore fue involucrado en un asalto donde mataron a un hombre, pero no estuvo en el lugar. Lo condenaron a 15 años de cárcel. El disparo que causó la fatalidad lo hizo un efectivo que fue declarado inocente.

“Lo condenaron porque es de otra provincia. Está probado que no estuvo en el lugar de los hechos. Lo condenaron injustamente”.

La argumentación de Mónica Colunga es en referencia a la situación de su cliente, Claudio Finamore quien fue condenado en 2005 por el Tribunal Oral Penal de Paso de los Libres, uno de los más cuestionados de la provincia de Corrientes, por sus polémicos fallos.

El hecho que se le imputó a Finamore ocurrió el 25 de mayo de 2003, cuando un grupo armado asaltó un comercio.

La policía fue hasta el lugar y se produjo un tiroteo. Resultó herido un efectivo y en el episodio, además, murió Ramón Oscar Chiappa, un vecino que había salido a comprar y que vivía a 30 metros del comercio asaltado. Este último resultó con dos tiros en el pecho.

Tribunal Oral Penal de Paso de lso Libres.

Años después se confirmó que los disparos que lo mataron salieron del arma de otro policía, Gerardo Ramírez, entonces recién egresado de la escuela de cadetes.

Un rosarino en la frontera

A mediados de mayo de 2003, Claudio Finamore había llegado a Paso de los Libres con un amigo. La intención era ir al otro día a Uruguaiana, para comprar calzados.

“Tenía la idea de comprar zapatos en cantidad y a buen precio en aquel país para venderlos en colegios de la provincia de Santa Fe, en cuotas y baratos. Por eso había estado en Paso de los Libres, pero el auto se rompió y el cruce a Basil se retrasó”, confió a Prensa On Line, una fuente cercana a la causa.

Días antes del atraco que derivó en la fatalidad, Finamore había estado a en un taller donde reparaba su automóvil, un Chevrolet Corsa que tuvo problemas de freno.

En el mismo lugar se hallaba otro hombre. Sería este uno de los que asaltaría el comercio ubicado en la calle Salvador Di Tomaso N° 941 al otro día.

Aquél era alto, calvo, corpulento y con barba. Tenía acento bonaerense. Intercambió unas palabras con Finamore mientras esperaban que los mecánicos trabajaban.

El dueño del taller los vio, pero no le dio importancia a la situación, pero recordaba sus rostros.

Al otro día, a la mañana, el amigo de Finamore habría tenido un problema de salud y por ello él y Finamore fueron al hospital local.

Los médicos habrían resuento que el paciente debía quedar internado. Finamore ofreció comprar los medicamentos que hicieran falta y se quedó con él.

El 27 de mayo, cerca de las 19 Claudio Finamore habría cruzado la calle Di Tomasso, receta en mano para entrar en una farmacia a fin de comprar medicamentos para su amigo.

Luego, se habría dirigido hasta un telecentro para comunicarse con su pareja que se hallaba en Rosario. También habló con sus padres. Es que carecía de teléfono celular.

Mientras, a diez cuadras del hospital se cometía un asalto con la toma de un rehén.

Días después, en el mismo centro de salud una comisión policial arrestó a Finamore. Se basaron en el testimonio del mecánico que lo había visto días antes en el taller.

Lo vincularon con el asalto. Fue el único detenido por el caso.

Tiros en la tarde

Una hora antes del horario de cierre del comercio, a las 19, un grupo de maleantes entró a la casa de venta de baterías de Mario Vega, ubicado en una de las calles más transitadas de la ciudad fronteriza ubicada a 370 kilómetros al Sudeste de la Capital correntina.

Luego de amenazar de golpear y amenazar de muerte al dueño los maleantes fueron a la parte posterior del local y le sacaron el maletín con el dinero a un vendedor de repuestos que estaba en el lugar.

Mientras ocurría el atraco, un niño que los vio desde la vereda que corrió hasta la División Metropolitana de la Policía de Corrientes, ubicada a menos de 300 metros y pidió ayuda.

Cuatro agentes acudieron, dos iban por delante: los cabos Mario Vega y Gerónimo Ramírez.

Cuando los ladrones vieron a los policías, ya estaban en la vereda. Entonces, tomaron de rehén a un cliente que se hallaba dentro del comercio, José Rogelio Castello.

Con el hombre privado de la libertad se dispusieron a subir al automóvil Peugeot negro con el que se movilizaban. Para entonces los policías se hallaban a cuatro metros y cruzaron disparos con ellos. “El ladrón usó como escudo a Castello, lo tomaba por detrás con un brazo y con el otro tiraba sobre su hombro”, relató un testigo en el juicio.

El policía Mario Vega recibió un tiro en la mano izquierda y cayó. Mientras, Gerónimo Ramírez descargó su arma contra los maleantes. “Estaba a cuatro metros, yo tenía miedo de morir, pero si no disparaba seguro que le iba a ejecutar a mi compañero”, se excusó por el entonces novel policía.

El delincuente llegó hasta una calle adyacente y logró escapar. Los policías sospechaban que lo habían herido a uno de los ladrones, pero en realidad dos de las balas que disparó dieron en el pecho de Ramón Oscar Chiappa quien murió allí mismo.

En tanto, el otro sospechoso, corrió raudamente con el maletín y desapareció.

En esa época eran casi inexistentes las cámaras de vigilancia, por lo que no hubo registro de imágenes entre las pruebas.

Es por ello que la investigación del caso se basó en lo que dijeron los testigos, que fueron escasos.

Los únicos que pudieron aportar algunos datos firmes fueron las víctimas, pero dado que los maleantes tenían los rostros parcialmente cubiertos, estuvieron imposibilitados de dar una descripción detallada.

La declaración del mecánico fue clave. Había afirmado que Finamore y otro hombre, cuyas características eran similares a las del asaltante, habían estado en su local horas antes de la balacera. Esto derivó en la detención de Finamore.

Juicio sumario

El 03 de febrero de 2005, Claudio Finamore fue condenado a 15 años de prisión por los delitos de robo con homicidio, tenencia ilegal de armas de guerra y privación ilegítima de la libertad agravada por el modo de comisión, todo en concurso real.

En el juicio se lo había sindicado como uno de los tres ladrones que asaltaron a Gallardo y mataron a Chiappa.

Pero en su defensa el rosarino, entonces de 29 años, presentó pruebas que ese día, a esa hora no estaba cerca del lugar que fue asaltado, sino a 10 cuadras.

Lo que había intentado demostrar es que a las 19 del 27 de mayo de 2003, no estuvo en el lugar del atraco.

Presentó como pruebas el ticket de compra y el testimonio del farmacéutico fueron presentados en el juicio, como también la sábana de llamadas del telecentro desde donde se comunicó con su novia.

Los jueces consideraron que el cúmulo probatorio era escaso, pero lo condenaron basados en los testimonios de los policías, de las víctimas y del mecánico. El arma homicida no apareció entonces, por lo que no fue una de las pruebas utilizadas para analizar el caso.

Apelaciones  desoídas

Desde el día en que Finamore fue condenado se hicieron apelaciones por lo injusto de la condena, la carencia de pruebas y la arbitrariedad con la que actuaron los jueces.

El caso llegó al Superior Tribunal de Justicia, donde en dos oportunidades negaron revisar el caso.

El último rechazo fue en noviembre pasado. Los ministros Alejandro Alberto Chain, Eduardo Gilberto Panseri, Guillermo Horacio Semhan, Luis Eduardo Rey Vázquez y Fernando Augusto Niz resolvieron que “ no resultaron autosuficientes los escritos presentados por el acusado con el propósito del recurso de revisión”.

En el mismo fallo el máximo órgano de Justicia evitó analizar el hecho que se descubrió en otra causa: el proyectil que dio muerte a Chiappa había sido disparado por un policía.

El Ministerio Público Fiscal, en la cabeza de César Sotelo, no tuvo objeciones.

Apelación ante la Corte Suprema de Justicia

Debido a que la Justicia correntina reconoció que Finamore no cometió homicidio, pero confirmó la sentencia a 15 años de prisión, la defensa apeló el fallo a la Corte Suprema de Justicia.

En el escrito la abogada Mónica Colunga expone en detalle los hechos y denuncia la arbitrariedad de los jueces correntinos.

“El examen de balística (hecho posteriormente a la condena), prueba que el arma homicida era de un agente de policía que participó en el tiroteo”, expone la defensa y detalla que esta situación había sido expuesta “a viva voz” ante el Superior Tribunal de Justicia el 18 de noviembre de 2020

Expuso también que “se requirieron informes sobre quien fuera supuestamente visto conversando con Finamore en el taller mecánico, cuyo dueño lo señala en rueda de reconocimiento de persona”.

Esta solicitud de informe se solicitó porque “se informa que tal sujeto debió estar detenido en una prisión federal” y fue por ello que se había pedido que se tramiten informes de la Justicia Federal, pero esta solicitud fue desoída por los jueces correntinos.

Homicidio y sobreseimiento

El 13 de junio de 2017, el Tribunal Oral Penal de la Cuarta Circunscripción Judicial de la Provincia de Corrientes -que había condenado a Finamore en 2005- integrado con los Doctores, Marcelo Fleitas, Rosa Batalla y Gabriel Aldaz, juzgaron al policía Gerónimo Ramírez, acusado de haber disparado contra Ramón Oscar Chiappa.

En el fallo de esta causa, PXL 3288/9, la fiscal María Soledad Dho, sostuvo: “considero que con las pruebas producidas en la Instrucción Formal, como en este estado de juicio que está debidamente probado el hecho y autoría”, al referirse a las acciones de las que era acusado Gerónimo Ramírez.

Pero la fiscal consideró que el efectivo policial no fue responsable por la muerte de Chiappa, porque los disparos se efectuaron en defensa propia y de su compañero, en medio de un enfrentamiento.

El policía, oriundo de la localidad de Itatí, actualmente de 37 años, según lo indica el fallo, fue absuelto.

Policías, proxenetas y ladrones

La investigación paralela realizada por la defensa concluyó en que uno de los autores del asalto habría sido un condenado por narcotráfico.

Este debía estar detenido en la provincia de Buenos Aires, pero había obtenido la libertad condicional y fue hasta Paso de los Libres, donde tenía relación con la dueña de un prostíbulo.

Ese burdel, que habría servido de guarida de los tres maleantes, habría tenido protección policial y por eso no se lo investigó.

Posteriormente, en causas federales se descubrieron la existencia de connivencia entre efectivos de fuerzas de seguridad y funcionarios judiciales para dar blindaje a proxenetas y tatistas en Paso de los Libres. 

La hipótesis de la relación entre la organización prostibularia y los ladrones fue expuesta en la Justicia, pero no se siguió esa línea investigativa.

Luego de 17 años, la muerte de Chiappa está impune. El caso debería analizado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Actualmente Finamore se halla detenido en una Unidad Penitenciaria de Santa Fe. Debido a que estuvo detenido, no pudo formar familia y tampoco pudo ver a su padre antes de su muerte.

Sólo recibe esporádicamente la visita de una hermana. Su madre padece Alzheimer. Tiene 79 años.

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