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Corrientes
25 octubre 2021

Un reclamo a la Justicia que lleva 18 años: ¿Dónde está Cristian Eduardo Schaerer?

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El 21 de septiembre de 2003, Cristian Eduardo Schaerer, estudiante de abogacía, de 21 años, había sido capturado por una banda criminal que cobró por su rescate 277.300 dólares.

Su familia, pese a haber abonado esa suma, aún espera noticias de su paradero.

“Me quedé sin esperanzas de encontrar a mi hijo”, había dicho Pompeya Gómez, su madre, en 2020, luego que se vació un arroyo en Brasil donde supuestamente podrían hallar al joven. El operativo fue negativo.

Luego de esto, la progenitora del muchacho no volvió a hablar con la prensa.

Este 21 de septiembre se cumplen 18 años del secuestro del estudiante, cuyos restos nunca pudieron ser hallados y por el caso se aguarda un nuevo juicio.

Los acusados a los presuntos líderes de la banda de captores, Rodolfo Lohrmann y José Maidana, quienes se mantuvieron prófugos hasta que en 2017 fueron detenidos en Portugal por otros delitos.

Lohrmann, conocido como “Ruso”; y Maidana, alias “Potrillo”; son los imputados número 13 y 14 que tiene la causa penal que se inició el 21 de septiembre de 2003, con la captura de la víctima a manos de una organización criminal que cobró 277.300 dólares de rescate.

Ese Día de la Primavera, Cristian Schaerer fue secuestrado cuando llegaba a su casa del barrio Las Tejas de la ciudad de Corrientes y nunca más se supo su paradero.

Por su parte, Lohrmann y Maidana se encuentran alojados en una cárcel de máxima seguridad de Portugal donde purgan una condena a 8 años de prisión por robos cometidos principalmente a bancos y a camiones blindados, una especialidad para la que reclutaron manos expertas del hampa europeo.

Sus paraderos fueron un misterio durante 14 años para los investigadores del caso Schaerer hasta que fueron detenidos en Portugal, tras lo cual, ambos quedaron procesados por la justicia federal correntina, al tiempo que a Lohrmann ya le fue concedida la extradición ser juzgado en la Argentina.

De acuerdo con las normas que rigen el procedimiento en estos casos de interés internacional, Portugal tiene la obligación de hacer cumplir al delincuente al menos una parte de su condena en Lisboa con lo que podría aterrizar en nuestro país recién en algunos años.

Lohrmann y Maidana cayeron en manos de los investigadores europeos luego de exhaustivos seguimientos en detalle por parte de la policía lusa, que según el fiscal correntino Flavio Ferrini, “actuó con un enorme profesionalismo”.

En febrero de 2018, Ferrini junto al por entonces juez federal de Corrientes con intervención en la causa de Schaerer, Carlos Soto Dávila, viajaron a la cárcel de Aveiro donde siguen detenidos Lohrman y Maidana para interrogarlos.

Ambos imputados declararon sobre el hecho pero sin dar detalles que logren dirigir la pesquisa al lugar que se convirtió en un objetivo de máxima para Ferrini y las demás autoridades federales de Corrientes: hallar los restos del joven.

En ese sentido, en 2019, un pormenorizado trabajo de investigación recaló en Brasil, donde ubicaron a un canoero de la zona de la ciudad de Uruguayana, clasificado en la causa como testigo de identidad reservada y que aportó una declaración considerada verosímil por Ferrini y ajustada al plexo de evidencias recolectadas a lo largo del caso.

El canoero declaró tras una negociación intensa y ubicó al sitio del destino final de Cristian en un arroyo formado por las curvas que el río Uruguay dibuja sobre la costa brasileña a la altura de la frontera entre Paso de los Libres y Uruguayana.

Hasta ese arroyo llamado Imboa fue Flavio Adrián Ferrini junto a un equipo multidiscplinario en el marco de una enorme articulación bilateral, en la que se llevó a cabo una evaluación de impacto ambiental previa al drenaje de un sector del curso de agua para dar con restos del joven secuestrado.

Los resultados fueron el hallazgo del cabo de una pala y trozos de una bolsa de polipropileno, así como algunos huesos que se determinó luego que eran de origen animal.

La hipótesis con la que concluyó este trabajo fue que por el lastre de la corriente en el arroyo Imboa, donde el agua produce un influjo de entrada y salida, los restos del joven fueron arrastrado al río Uruguay.
Ese lugar, además, es sindicado como un sitio donde las bandas criminales suelen hacer “desaparecer” a sus víctimas.

En tanto, por el caso ya se llevaron a cabo dos juicio orales en los que se condenaron a 12 personas.

Entre fines de 2006 y principios de 2007, el Tribunal Oral Federal de Corrientes condenó a 25 años de prisión al abogado Pedro Ángel Barbieri y a Néstor Horacio Barczuk, y a una secretaria del profesional, Judith Alvarenga, a 8 años.

El 28 de agosto de 2009, el mismo tribunal condenó a Raúl “Caniche” Salgán (fallecido en septiembre de 2017 en la Unidad Penitenciaria Federal 7 de Resistencia, Chaco) y Cristian Carro Córdoba a 25 años de prisión, a Gonzalo Adrián Acosta a 16 y Claudio Cornelli Belén a 12; mientras que otros cinco integrantes de la banda fueron absueltos.

Sin embargo, en 2013, la Cámara Federal de Casación Penal impuso 17 años de prisión para los hijos de Caniche Salgán, Sergio Gustavo y Oscar Antonio Salgán; y a María Esther Sudo; en tanto que para un hijo de ella, Jorge Gabriel Sudo, dictaron una sentencia a 11 años y para el policía Miguel Angel Ramírez, de 18.

Todos los condenados cumplen prisión en diversas cárceles federales del país.

Por su parte, Barczuk tiene una extradición dictada y confirmada por la Corte Suprema de Justicia para ser juzgado en Paraguay, que también requiere a Carro Córdoba a quien se lo vincula con el secuestro de Cecilia Cubas Gusinky, la hija del expresidente paraguayo Raúl Cubas.

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