Home Justicia Un desliz amoroso pone bajo la lupa el accionar de la Justicia

Un desliz amoroso pone bajo la lupa el accionar de la Justicia

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La aventura amorosa de una noche de verano de un acaudalado hombre de negocios, tuvo repercusiones impensadas y hasta promete convertirse en un caso de referencia en la Justicia provincial correntina.

La hazaña del prominente empresario vinculado a los servicios funerarios, habría sido en los carnavales, con una carnosa joven que se ganaba la vida promocionando productos de la canasta básica en stands y acontecimientos públicos.

El descuido sentimental generó un pleito con su pareja con quien estaba casado, entuerto que fue trasladado a los juzgados.

Los pormenores de esta disputa se desnudan en una trama jurídica condicionada por los intereses económicos del demandado y la vulnerabilidad de una mujer que podría quedar en la calle tras haber vivido la deslealtad del padre de sus hijas.

Pero, además, esta división de bienes podría tener consecuencias en una empresa donde trabajan empleados de cinco provincias.

Cana al aire

El caso se inició en 2018 después que el empresario extranjero, pero con empresas afincadas en el Nordeste Argentino, sucumbió ante los encantos de una señorita en los desfiles carnestolendos que su firma auspiciaba.

La tensión generada por el desencanto de su pareja dio lugar al temor del capitalista de perder la mitad de su fortuna.

El hombre aprovechóse entonces de los días débiles de su pareja para hacerle firmar un convenio cargado de trampas y vericuetos legalistas a fin de evitar que ella acceda a la mitad de la fortuna que hicieron juntos en el negocio de los muertos.

La propuesta fue que mujer recibiría un ingreso mensual de $50.000, un vehículo y una casa. Pero el hombre se quedaría con un conjunto de bienes que supera los mil millones de pesos.

Lo llamativo es que, en el juzgado de familia de la ciudad de Corrientes, donde se debía homologar el acuerdo, la jueza a cargo de la causa evitó hacer un conteo del capital existente y se guió sólo en la declaración de las partes.

Lo gravoso es que no advirtió la desigualdad, el daño patrimonial causado a la mujer engañada por su ex pareja.

Pero, tiempo después se advirtió una falla procesal y esta hizo que ese acuerdo entre los ex cónyuges.

Es por ello que se hizo otro convenio. Allí el hombre prometió aumentar la cifra de la renta vitalicia, pero se negó a dar participaciones en la empresa.

Los ceros y puntos en la cifra acordada en este segundo documento, no son de importancia para el fondo de la cuestión. Pero es menester aclarar que el número se compone de nueve de dígitos y que el empresario prometió pagarlo en cuotas mensuales a lo largo de diez años.

Por su parte, él se quedaría con bienes valuados en un monto sólo comparable con el presupuesto anual de un municipio de primera categoría en la provincia de Corrientes.

Para garantizar su palabra puso como garantía de cumplimiento la exitosa firma en disputa. En otros términos, de incumplir su palabra, tendría inconvenientes la firma que administra y con ella, sus empleados.

Lo llamativo es que el juzgado volvió a validar el acuerdo sin hacer un análisis patrimonial pero, además, en otro punto, le exigió a la mujer engañada y sin bienes que pague las costas del juicio.

La decisión fue cuestionada ante un Tribunal de Apelaciones que deberá determinar si la jueza tuvo fundamentos para favorecer al poderoso hombre de negocios al eximirlo de un pago a los profesionales del Derecho que intervinieron en la causa generada por su desliz.

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